4 ideas sobre qué hacer con tu devolución de impuestos

4 ideas sobre qué hacer con tu devolución de impuestos

General

Recibir un reembolso de impuestos es una de las pocas ventajas que conlleva la presentación de la declaración de impuestos. Qué hacer con tu devolución de impuestos depende de tus objetivos y prioridades. Conoce algunas ideas inteligentes sobre qué hacer con tu devolución.

 

  1. Date un capricho

Guardar una parte de tu devolución para un derroche no sólo es bien merecido, sino que también puede ayudarte a mantener el rumbo de tus otros objetivos. Tanto si se trata de una cena elegante como de una salida con los amigos, tu devolución puede utilizarse para algo divertido sin tener que echar mano a tu presupuesto diario. De hecho, siempre que recibas algún tipo de ganancia inesperada, considere la posibilidad de reservar un porcentaje para gastos discrecionales, de modo que puedas disfrutar de parte de ese dinero ahora, además de utilizarlo para otros objetivos.

 

  1. Ahorra para una meta

Un reembolso de impuestos puede ser una buena manera de empezar a ahorrar para una meta mayor. Por ejemplo, tal vez estás deseando hacer un viaje al extranjero o estás pensando en cambiar tu vivienda actual por la casa de tus sueños. O tal vez sólo necesites aumentar tu fondo de emergencia para estar preparado para cualquier gasto inesperado.

Sea cual sea el objetivo, el primer paso es reservar algo de dinero para ello. Si se trata de una meta a corto plazo, es decir, algo que quieres lograr en unos pocos meses o años, considera la posibilidad de poner el dinero de tu meta en una cuenta de ahorro, donde será más fácil acceder cuando lo necesites. (Considera la posibilidad de separarla del banco en el que tienes tu cuenta corriente principal, para no tener la tentación de transferir el dinero de tus ahorros a tu cuenta corriente).

Si está ahorrando para una meta a largo plazo, como el pago inicial de una casa más grande que quieras comprar en los próximos 10 años, considera la posibilidad de ahorrar para ello en una cuenta de inversión, donde tu dinero puede crecer potencialmente más rápido. Un asesor financiero puede ayudarte a determinar la mejor manera de ahorrar y hacer crecer tu dinero en función de tus metas y plazos.

 

  1. Paga cualquier deuda de alto interés

Te ayudará a progresar en tus metas financieros al mismo tiempo que gestionar tus deudas, así que considera la posibilidad de utilizar tu reembolso para eliminar algunas deudas de alto interés, como una deuda de consumo que suele ser más cara. Al reducir o eliminar la cantidad que pagas en intereses cada mes, estás liberando efectivo futuro en tu presupuesto. Ese dinero puede ser liberado para poner en otras metas más divertidas.

 

  1. Aumenta tus ahorros para la jubilación

Incluso si ya estás ahorrando dinero para esta etapa de tu vida, nunca está tarde para incrementar tus ahorros en tu fondo de retiro. Porque cuanto antes empieces a ahorrar, más tiempo tendrás para aprovechar el crecimiento del interés compuesto.

Si tienes $20.000 dólares en un fondo para el retiro que crece a un hipotético 6% anual, en 20 años tendrá más de $64.000 dólares en esa cuenta, si no añades ni un centavo más en el fondo. Pero si aumentas esa cantidad a $22.000 dólares, tendrás más de $70.500 dólares en ese mismo plazo.

 

Por supuesto, la forma en que decidas utilizar tu reembolso depende realmente de tu situación y de lo que estés tratando de lograr. Puede que tengas un objetivo concreto en el que te centres, y decides utilizar en esto tu devolución. O puedes destinar el dinero a varios objetivos, permitiéndote disfrutar de algo ahora y ahorrar para algo que disfrutarás en el futuro. El objetivo es encontrar el equilibrio entre todas las prioridades que tienes en tu plan financiero.

Conoce los riesgos asociados a una inversión

Conoce los riesgos asociados a una inversión

General

Cuando se trabaja para crear un patrimonio, es natural querer inversiones seguras con altos rendimientos. Pero la realidad es que “seguridad” y “alta rentabilidad” rara vez vienen juntas. Las inversiones de bajo riesgo suelen producir menos beneficios que las de alto riesgo. Y aunque las inversiones especulativas de alto riesgo pueden producir mayores rendimientos, asumir más riesgos también significa que es más probable que pierdas parte o incluso todo tu dinero.

Invertir es en gran medida una actividad de administración del riesgo. El objetivo es asumir un nivel de riesgo adecuado que equilibre tu situación personal con el rendimiento potencial que intentas conseguir. Pero, ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de riesgos de inversión y cuáles son los diferentes tipos de riesgo que debes tener en cuenta?

 

¿Qué son los riesgos de inversión?

Cuando la mayoría de la gente habla de riesgo en la inversión, se refiere a la posibilidad de que una inversión pierda dinero. Aunque eso no es incorrecto, tampoco es del todo exacto. Las inversiones demasiado seguras también pueden ser arriesgadas porque la inflación puede hacer que pierdan valor con el tiempo.

El riesgo se define como “cualquier incertidumbre con respecto a tus inversiones que tenga el potencial de afectar negativamente a tu bienestar financiero”.

En otras palabras, el riesgo es la incertidumbre. En una inversión de bajo riesgo (bonos), tienes bastante certeza sobre el precio que pagarás por esta y sobre el rendimiento que puedes esperar cuando te devuelvan tu dinero. Las acciones, en cambio, son ejemplo de inversiones menos seguras. Pero, históricamente, las acciones han tendido a producir un rendimiento medio más alto a largo plazo. Cuanto más riesgo asumas con cualquier inversión, mayor será la recompensa potencial que deberías esperar.

 

Riesgos asociados a una inversión

A continuación, te presentamos los principales tipos de riesgo asociados a una inversión:

 

  1. Riesgo de mercado

Este puede ser el riesgo más común para los inversores. Es simplemente el riesgo de que el precio del producto de inversión se mueva día a día, o incluso minuto a minuto.

Esta volatilidad puede ser un problema si te preocupan los movimientos de precios a corto plazo. En otras palabras, es un riesgo mayor si necesitas acceder a tus inversiones a corto plazo. Pero si no necesitas acceder a tu dinero de inmediato, puedes estar dispuesto a asumir este riesgo con el fin de ver un mayor rendimiento potencial en el tiempo.

 

  1. Riesgo de tipo de interés

El riesgo de tipo de interés está atado al riesgo de mercado. Esto se debe a que un cambio en las tasas de interés puede afectar al valor de los papeles de inversión.

El riesgo de las tasas de interés puede ser un factor si estás planeando comprar y vender bonos antes de que lleguen a su vencimiento. También puede afectar al precio de las acciones. Sin embargo, al igual que el riesgo de mercado, esto suele ser menos problemático cuando se planea mantener acciones y bonos para objetivos a largo plazo, ya que un horizonte temporal más largo tiende a suavizar las fluctuaciones a corto plazo.

 

  1. Riesgo de crédito

El riesgo de crédito se refiere a la posibilidad de que un prestatario no pueda cumplir sus obligaciones de préstamo y devolver la deuda. También se denomina “riesgo de no pago”.

En el caso de bonos corporativos, se debe prestar atención al riesgo de crédito, porque cuando se compra un bono corporativo, estás esencialmente prestando dinero a una empresa para obtener pagos de intereses a cambio. Como inversor, debes fijarte en factores como el flujo de caja y las calificaciones crediticias para hacerte una idea del riesgo crediticio de una empresa.

Cuanto mayor sea el riesgo de impago de un prestatario, mayor será el rendimiento que debes esperar obtener a cambio. Sin embargo, también estás sopesando esto con la mayor posibilidad de que la empresa pueda incumplir su deuda.

 

  1. Riesgo de inflación

Este es interesante porque es un riesgo asociado a los activos “seguros”. El riesgo de inflación se refiere a la posibilidad de que tus rendimientos no sigan el ritmo de la inflación, lo que podría traducirse en una pérdida de poder adquisitivo con el tiempo.

La inflación puede ser una preocupación importante para las inversiones más conservadoras, como el dinero en efectivo, los equivalentes al efectivo e incluso los bonos, que tienden a proporcionar un rendimiento total menor a lo largo del tiempo que los activos como las acciones. El riesgo de inflación es la razón por la que puede ser una buena idea asumir más riesgo con el dinero al que no tienes intención de acceder a corto plazo.

 

  1. Riesgo de liquidez

El riesgo de liquidez es una medida de la facilidad con la que puedes convertir tus activos en efectivo a un precio justo. En general, el efectivo, los equivalentes al efectivo, las acciones y los bonos se consideran activos relativamente líquidos porque existe un mercado para comprarlos y venderlos. Los activos duros, como los bienes inmuebles y los objetos de colección (entre otros), suelen considerarse menos líquidos (y, por tanto, tienen un mayor riesgo de liquidez) porque no siempre es fácil convertir rápidamente su valor en efectivo.

Por lo general, es una buena idea asegurarse de tener suficientes activos líquidos para cubrir tus necesidades inmediatas. Pero si no vas a necesitar tu dinero de inmediato, asumir un cierto riesgo de liquidez puede suponer una prima sobre los activos más líquidos y ayudar a aumentar el valor de tu dinero con el tiempo.

 

  1. Riesgo de divisas

Si tienes inversiones en el extranjero, el rendimiento de esas inversiones dependerá en parte del tipo de cambio entre las divisas. Si un tipo de cambio se mueve rápidamente en una dirección u otra, podría tener un gran impacto en las inversiones que tienes en ese país. Esto es el riesgo de divisas, también conocido como “riesgo de tipo de cambio”.

Aunque el riesgo cambiario puede tener un impacto negativo en las inversiones, también puede ocurrir lo contrario. Aquí es donde puede entrar en juego una cartera bien diversificada, que incorpore tanto inversiones nacionales como internacionales denominadas en divisas; estar diversificado te ayuda a gestionar los cambios en cualquier divisa.

  1. Riesgo político

El riesgo político se refiere a la probabilidad de que el rendimiento de una inversión se vea influido por los acontecimientos políticos. Esto puede incluir la inestabilidad política, los cambios inesperados de régimen, los resultados inesperados de las elecciones, las actividades militares, la introducción de nuevas leyes y reglamentos, etc.

Aunque el riesgo político puede provocar movimientos tanto en el mercado en general como en algunos segmentos de este, a veces este riesgo puede parecer más magnificado y relevante de lo que realmente es.

 

Gestionar el riesgo de inversión

En última instancia, la clave para gestionar el riesgo de inversión es elaborar un plan financiero bien diversificado y adaptado tu situación. Asesorarte al respecto con expertos en el tema es una buena decisión. Te pueden ayudar a incluir una combinación de inversiones tradicionales y no tradicionales que puedan ayudarte a hacer crecer tu patrimonio a lo largo del tiempo, acompañada de una buen gestión del riesgo.

 

Fuente: Northewestern Mutual

Qué enseñar a tus hijos sobre el dinero durante la adolescencia

Qué enseñar a tus hijos sobre el dinero durante la adolescencia

Ahorro General Planificación y Presupuesto

La adolescencia es un buen momento para preparar a tus hijos para empezar a aprender a manejar las finanzas de forma más práctica.

Cinco cosas que debes enseñar a tus hijos sobre el dinero cuando son adolescentes.

  1. Haz que el dinero sea más fácil de entender

A esta edad, los niños ya saben cómo funciona el dinero, pero no necesariamente cuánto cuestan las cosas. Ahora es un buen momento para hacerles ver la luz involucrándoles en el proceso de compra. Cuando llegue la cuenta del restaurante, haz que tu hijo lea la cuenta y saque la propina. En el cine el fin de semana, pídele que calcule cuánto le costaría ir a la matiné en lugar de a la función normal, e imagina en qué podría emplear ese dinero ahorrado. La idea general es ilustrar que las actividades tienen costos y que hay que tomar decisiones importantes sobre estos.

  1. Introduce el presupuesto

Hasta ahora, si le das a tu hijo $20 para que los gaste después del colegio con un amigo, puede pensar en ir al cine o comprarse una hamburguesa. Eso es un presupuesto básico, pero a esta edad están preparados para más, al menos conceptualmente. Aprovecha oportunidades como las compras de la vuelta al colegio, las compras de las vacaciones o la compra de material para el campamento de verano para que elaboren un presupuesto y luego hagan las compras juntos. Rápidamente entenderán el valor de los artículos y aprenderán a priorizar unos deseos sobre otros.

  1. Fomenta la compra y reuso de cosas

La mayoría de los estudiantes de secundaria tienen algo en común: crecen muy rápido. Es bonito y molesto a la vez, ya que eso también significa una alta rotación de zapatos y ropa. También es la edad en la que las marcas empiezan a importar. Las dos cosas se convierten en un reto cuando tu hijo se obsesiona con las zapatillas Nike de edición limitada al mismo tiempo que su talla aumenta a los pocos meses. Sin embargo, existe un mercado de reventa de ropa y calzado poco usado (y un nicho de cultura de reventa realmente valioso). Tu hijo adolescente puede participar fácilmente en la venta de cosas que se le han quedado pequeñas utilizando diversas aplicaciones y grupos locales de Facebook. No solo ayuda a resaltar el costo y el valor de una necesidad básica como la ropa, sino que también les enseña a tratar bien las cosas.

  1. Anímale a empezar a ganar dinero

Cuando los niños eran más pequeños, puede que tuvieran tareas que les ayudaron a ganar dinero. Pero los chicos de secundaria empiezan a querer cosas más importantes y se vuelven más sociales. Déjales participar en la decisión de cómo contribuir y hazles responsables. Empezar un “negocio”, como cuidar niños, cortar el césped o pasear perros, les permite aprender lecciones más importantes sobre planificación, marketing y ganancias. También existen trabajos orientados específicamente a los adolescentes. Pasar por este proceso con tu hijo adolescente definitivamente le enseña sobre el trabajo duro que conlleva ganar un dólar, y es una forma de enseñarle la responsabilidad y la rendición de cuentas que además le ayudará a tener éxito en la escuela secundaria y a futuro.

  1. Enséñale a ahorrar, gastar y donar

Si has estado haciendo el ejercicio de “ahorrar, gastar y donar” en tu casa, ahora es el momento de estar más enfocados, especialmente en lo que se refiere a ahorrar y donar. Lleva a tu hijo al banco y siéntense con un asesor que le explique las diferencias entre tener su dinero en una cuenta de ahorros o en una póliza o fondo de ahorro. Si hay un fondo de educación establecido para ellos, asegúrate de que comprueban cómo rinde. En cuanto a las donaciones, empieza a mirar a organizaciones benéficas no sólo por sus causas, sino por cómo gastan su dinero y definan a quién y cuánto planifican donar.

 

Los adolescentes se encuentran en una encrucijada incómoda: Empiezan a sentirse adultos, pero no siempre quieren reconocer que algo no saben. Aprovecha este momento para darles un ejemplo de buen sentido financiero como hiciste cuando eran más pequeños, pero ahora involúcralos un poco más en el proceso. Se sentirán capacitados para tomar las riendas de su futuro financiero y serán más responsables, lo que supone un beneficio para toda la familia.

5 maneras de criar niños no materialistas

5 maneras de criar niños no materialistas

General

Te damos cinco maneras en que los padres pueden tomar la iniciativa de criar niños no materialistas en un mundo donde lo material ha cobrado mucha relevancia:

 

  1. Habla con tus hijos sobre el dinero

La educación financiera no forma parte del currículo educativo ecuatoriano, lo que significa que los niños aprenden los hábitos de gasto de sus padres. El primer paso para que los niños se den cuenta de que el dinero no “crece en los árboles” es hacer que el tema forme parte del discurso familiar lo antes posible. Enseñar a los niños lo que es el dinero les hace comprender mejor lo rápido que desaparece y les ayuda a establecer hábitos responsables de gasto y ahorro para el futuro.

Si tu hijo desea tanto algo que no puede dejar de pensar en esto, diseñen juntos una estrategia para que pueda ganárselo. Lo más importante es mantener abiertas las líneas de comunicación sobre temas de dinero.

 

  1. Evita las recompensas materiales – y las consecuencias

La crianza material es la práctica de mostrar amor o moldear el comportamiento de un niño mediante la entrega o la retirada de cosas. La mayoría de nosotros lo hemos hecho: se premia a los niños por sus buenas notas y se les castiga quitándoles los aparatos electrónicos. Los investigadores Marsha L. Richins y Lan Nguyen Chaplin han relacionado esta práctica con el hecho de volverse materialista en la edad adulta, ya que quienes son recompensados de niños seguirán recompensándose con cosas más adelante. Los mismos estudios han demostrado una correlación entre ser materialista de adulto y una menor sensación de bienestar.

Los padres que utilizan con frecuencia las recompensas hacen poco por cambiar de forma significativa el comportamiento de los niños y, además, producen hijos menos generosos. Al eliminar (o al menos reducir) la asociación entre el comportamiento y las recompensas materiales o las amenazas, da como resultado que los niños den menos valor a las cosas.

 

  1. Pasen tiempo de calidad juntos

En el fondo, lo que los niños quieren de sus padres, más que los dispositivos y aparatos, es su atención y su tiempo. Se aconseja que los padres ofrezcan su tiempo, mejor ánimo y momentos de diversión por encima de las cosas materiales.

Esto implica que los padres dejen de lado sus propios dispositivos y distracciones y estén totalmente presentes para sus hijos. El tiempo que pasen juntos no tiene por qué ser muy elaborado: dar un paseo o jugar a un juego es suficiente para conectar estrechamente a los padres con sus hijos.

 

  1. Modela el gasto disciplinado y la generosidad

Según el Child Mind Institute, un componente esencial para enseñar a los niños hábitos de gasto responsables es que los padres los modelen. Los expertos aconsejan que los adultos se ciñan a un presupuesto, eviten las compras impulsivas, y establezcan y compartan objetivos financieros para los gastos más importantes.

Otra forma de ser un buen modelo financiero es resistirse a la compulsión de estar a la altura de los demás. La manera más relevante de aplacar el deseo de tener más cosas es modelar un comportamiento alejado de la envidia por las cosas de los demás.

 

  1. Fomenta la gratitud

Lan Nguyen Chaplin dirigió otro estudio sobre el materialismo en los niños, que reveló una relación entre el fomento de la gratitud y la disminución del materialismo, así como el aumento de la generosidad. La gran noticia es que hay más de una manera de expresar la gratitud, dependiendo de las edades y los intereses de tus hijos.

Por ejemplo, los más pequeños pueden crear un póster o un collage de lo que agradecen, o mantener una “caja de la gratitud” en el que los miembros de la familia escriban algo por lo que están agradecidos cada semana. Los niños a los que les gusta escribir pueden disfrutar llevando un diario de gratitud. Chaplin también aconseja que las familias se reúnan en torno a la mesa para reflexionar diariamente sobre la gratitud, algo que pueden hacer niños de todas las edades.

Incluso si tienes hijos mayores que parecen perdidos por la envidia material, nunca es demasiado tarde para empezar y formar chicos más generosos y agradecidos.

 

Fuente: Northwestern Mutual

Cómo iniciar la planificación financiera familiar

Cómo iniciar la planificación financiera familiar

General Planificación y Presupuesto

Uno hace muchos planes para sus seres queridos: vacaciones de verano, fiestas de graduación, celebraciones de cumpleaños y mucho más.

Pero la planificación financiera para las familias es, obviamente, un poco más complicada. Empieza por comprender el panorama financiero total de tu familia y lo que quieren conseguir juntos. Esto significa que tienes que equilibrar la capacidad de costear los gastos habituales y el estilo de vida de tu familia con el progreso de las metas a corto y largo plazo.

He aquí algunos pasos que te ayudarán a empezar.

  1. Analiza tu presupuesto

Antes de iniciar un plan financiero familiar, debes saber cuánto dinero entra y sale cada mes. Si nunca has creado un presupuesto familiar mensual, empieza por:

  • Sumar el sueldo mensual de cada cónyuge o pareja.
  • Sumar los gastos fijos mensuales (como el arriendo, servicios públicos, la guardería, los pagos del auto y otros elementos esenciales que necesitas para la vida diaria).
  • Sumar los gastos que no pagas mensualmente (la matrícula del colegio o del auto) y divídelo entre 12. Añade esta cantidad a tus gastos fijos mensuales.

A continuación, suma la cantidad que destinas mensualmente a tus metas financieras, como el dinero para un fondo de emergencia, las aportaciones a un plan de ahorro para la universidad o las contribuciones para la jubilación. Esta hoja de cálculo del presupuesto establece los gastos fijos típicos y las contribuciones para las metas.

Ahora suma lo que gastas en un mes típico en gastos discrecionales – los “extras” como cenas fuera, entretenimiento, compras, regalos o actividades para los niños.

¿El total de los gastos fijos, las contribuciones para las metas y los gastos discrecionales es inferior a su sueldo mensual? Si es así, es estupendo: tu familia está viviendo dentro de sus posibilidades. Si no es así, ha llegado el momento de revisar su presupuesto y hacer algunos ajustes para no gastar más de lo que ganan. A menudo, los gastos discrecionales son los que tienen más flexibilidad para recortar, pero sigue siendo una buena idea auditar todos sus gastos para priorizar los que son importantes para ti.

Incluso cuando gastas dentro de tus posibilidades, saber a qué se destina tu dinero te ayudará a ver si estás avanzando para conseguir las metas de tu familia. Una pauta general es destinar aproximadamente el 50% del presupuesto a lo esencial, el 10 % a las metas financieras y el 40% a los gastos discrecionales.

 

  1. Establece metas para tu familia

Ahora que tienes una visión más clara de tu presupuesto, ¿se ajusta a lo que es importante para tu familia? Aquí es donde tú, tu pareja e incluso tus hijos pueden sentarse y hablar de lo que quieren para cada uno en los próximos años. La mayoría de estas cosas querrán financiarlas con el 10% de su presupuesto dedicado a las contribuciones de metas financieras.

 

Hablen de las metas a corto y a largo plazo. Las metas a corto plazo pueden incluir cosas como que los padres tomen un curso de desarrollo profesional, un fin de semana en familia en las montañas o una visita a la universidad para tu hijo de secundaria. Los objetivos a largo plazo pueden incluir cosas como pagar la universidad o financiar la jubilación. Es probable que quieran invertir para las metas a largo plazo, para que su dinero tenga tiempo de crecer cuando lo necesiten.

Y no se olviden de algunas de las metas básicas que siempre deben considerar para mantener sus finanzas sanas. Eso incluye mantener un fondo de emergencia bien provisto (acumular unos tres a seis meses de gastos) y un plan para pagar las deudas, especialmente las de las tarjetas de crédito de alto interés.

 

  1. Protege lo que tienen

Ese fondo de emergencia es un gran comienzo, pero no debería ser la única protección financiera que tengas. La vida está llena de altibajos, y tú quieres estar seguro de que tu familia no se verá en circunstancias difíciles si ocurre lo inesperado.

Para empezar, ¿tienen una cobertura de seguro de vida suficiente para garantizar que tu familia estará atendida si tú o tu pareja fallecen?, ¿cuentan con seguros de salud?, ¿tienen un testamento donde se establecen tus deseos para tu familia y sus bienes en caso de que te ocurra algo?

 

La planificación familiar es un trabajo en equipo, planifiquen una reunión mensual para evaluar cómo está su presupuesto y cómo va el camino para alcanzar sus metas financieras.

Finanzas en pareja: ¿Cómo asegurarse de que ambos están en la misma página?

Finanzas en pareja: ¿Cómo asegurarse de que ambos están en la misma página?

Finanzas Personales General

Una de las ventajas de tener una relación es tener una pareja con la que compartes las responsabilidades del hogar. Pero, aunque sea bueno dividir las tareas de la cocina, limpieza y el cuidado de los niños, ¿hasta qué punto se reparten las tareas financieras?

Si son como muchas parejas, probablemente uno de los dos se encarga del dinero. En algunos casos, las parejas comparten un papel equitativo en la toma de decisiones financieras, y en otros gestionan las finanzas del hogar por igual.

Y aunque no es necesario (ni realista) que una pareja se encargue de todo, es importante que ambos participen activamente en la gestión de las finanzas. He aquí tres razones por las que las parejas deberían trabajar juntas en sus finanzas.

  1. Ayuda a que ambos miembros de la pareja se sientan capaces de manejar el dinero

Cuando uno de los miembros de la pareja está completamente al margen de las finanzas compartidas, esto puede provocar problemas en la relación en general. Una de las principales causas de divorcio o de ruptura son las peleas por dinero. Se trata de no estar en la misma página, de sentir que no tienes un asiento en la mesa o que no eres un socio igualitario. Tener voz y voto te pone en igualdad de condiciones.

Consejo: Si el dinero siempre ha sido un tema tabú con tu pareja o cónyuge, empiecen por sus experiencias personales en torno al dinero cuando crecían. ¿Hablaban de ello libremente con su familia? ¿Era una fuente de vergüenza o de orgullo? ¿Siempre se sintieron seguros económicamente mientras crecían o su familia tuvo problemas de dinero? Lo que te enseñaron (o no) sobre el dinero marcará tu forma de tomar decisiones financieras, así que es bueno que compartas tus experiencias con los demás.

  1. Ayuda a definir metas comunes

Probablemente, cada uno ha pensado mucho en su visión del futuro, pero ¿coinciden sus visiones? Tanto si quieres comprar una casa en cinco años, hacer crecer tu familia o irte de vacaciones a lo grande en seis meses, tienes que estar alineado en sus metas financieras antes de poder determinar los pasos necesarios para hacerlos realidad. No saber a dónde vas o hacia dónde te diriges dificulta las decisiones financieras del día a día.

Consejo: Si nunca han hablado de sus metas juntos, se recomienda discutir dónde se ven en un año, en cinco años y quizás incluso más allá. Una vez que hayan hablado de sus prioridades, pueden determinar cómo pueden contribuir los dos a mantener sus finanzas sanas en el día a día.

  1. Obliga a rendir cuentas

Cuando ambos saben cuáles son sus metas comunes, es mucho más fácil que se responsabilicen mutuamente.  Existen algunos ejemplos bastante malos en los que uno de los cónyuges ha acumulado decenas de miles de dólares en deudas de tarjetas de crédito, ya sea porque no estaban en la misma página sobre lo que estaban tratando de hacer, o porque era más fácil de ocultar.

 

Consejo: Lo que no quieres es que uno de los dos se quede con la obligación de tratar de salir de los errores de la otra persona: esa responsabilidad puede causar mucha tensión. Crea desconfianza en la relación. Así que sé abierto y honesto, y establece parámetros conjuntos. Cuando ambos son conscientes de cuánto deben gastar y ahorrar, es más fácil gestionar el presupuesto en equipo. Acordar que el gasto no puede superar un determinado umbral, en lugar de que alguien de instrucciones al otro sobre cómo gastar o le diga lo que tiene que hacer, crea un equilibrio.

 

Además, piensen en cuáles son los puntos fuertes de cada uno en lo que respecta al dinero. Está bien admitir que tu pareja es más fuerte que tú en ciertas áreas financieras, siempre que estén de acuerdo en cuál debe ser el objetivo final. La transparencia es lo más importante cuando se manejan las finanzas en pareja y, si están pasando por una situación difícil, establezcan un plan de pago emergente.

Ahorrador vs. Gastador: 5 maneras en que las parejas pueden superar sus diferencias financieras

Ahorrador vs. Gastador: 5 maneras en que las parejas pueden superar sus diferencias financieras

Ahorro General Planificación y Presupuesto

El dinero suele ser una de las mayores fuentes de conflicto en las parejas. Usualmente, uno tiende a ser más precavido con el dinero, mientras que otro es más propenso a derrochar. La mayor parte del tiempo, las parejas se equilibran mutuamente. Pero en los peores momentos, pueden terminar discutiendo o sacándose en cara decisiones financieras que han tomado.

Aunque tú y tu cónyuge hayan discutido sus cuestiones de dinero antes de casarse, es probable que las finanzas sigan siendo un tema emocional. Encontrar el terreno común para tomar decisiones, sobre todo, desde las vacaciones hasta el cuidado de los niños, puede requerir algo de trabajo extra y compromiso. Aquí hay cinco consejos que pueden ayudar a mantener la paz si tienes un gastador y un ahorrador en tu relación.

 

  1. Entiendan lo que el dinero significa para ti y para tu pareja

Todo el mundo aporta algún tipo de bagaje a sus relaciones, especialmente en lo que se refiere al dinero. Por eso, el psicólogo clínico Michael Tobin dice que es importante llegar a la raíz de lo que el dinero significa para ti.

“El dinero tiene múltiples significados para cada uno de nosotros”, dice. “Seguridad, libertad, poder y prestigio, vergüenza y pudor, autoestima, etc.”.

Especialmente si han crecido con antecedentes financieros muy diferentes, tú y tu pareja pueden ser opuestos en cuanto al dinero. Definir lo que significa el dinero para ustedes y compartirlo con el otro puede ayudarles a entender sus respectivos puntos de vista. Con el tiempo, es posible que sus percepciones individuales del dinero empiecen a acercarse.

  1. Cultiven el respeto mutuo

En lugar de centrarse en qué persona tiene el punto de vista “correcto” sobre el dinero, reconozcan que sus diferentes cualidades pueden mejorar su matrimonio. Intenten replantear lo que las palabras “ahorrador” y “gastador” significan para usted de forma positiva.

“Una forma de entender estas diferencias financieras es que una persona está orientada al futuro – el ahorrador – y la otra está orientada al presente – el gastador”, explica Tobin. “Hay aspectos positivos y negativos en cada enfoque”.

Trabajar juntos y apreciar las diferencias de cada uno también puede ayudar a fortalecer su relación.

  1. Compartan sus metas financieras

Hagan un esfuerzo genuino por entender las metas y hábitos financieros del otro. Reserva tus juicios y mantén la mente abierta sobre el punto de vista de tu pareja.

“Una relación tiene éxito cuando las necesidades de tu pareja son al menos tan importantes como las tuyas”, dice Tobin. “En otras palabras, cuando los principios rectores de su relación son el respeto, la comprensión mutua y un poderoso deseo de conocerse, entonces las diferencias pueden resolverse con éxito”.

Esta mentalidad, añade, te permitirá comprender la legitimidad de la posición de tu pareja.

 

  1. Practica escuchar activamente cuando discutan

Las conversaciones sobre el dinero pueden llegar a ser acaloradas. Cuando lo hagan, respira hondo y recuérdate que debes escuchar más que hablar. Tobin recomienda practicar la escucha activa, un ejercicio que puede suavizar las discusiones cargadas de emoción.

“Primero, expones tu posición. En segundo lugar, la otra persona escucha sin interrumpir y replica lo que ha oído”, dice Tobin. “A continuación, se afina el mensaje hasta que quede claro para ambos. Después, tu compañero hace lo mismo contigo”.

Si la conversación no se calma, acuerden hacer una pausa y volver a retomarla cuando ambos se hayan calmado un poco.

  1. Busquen ayuda externa si es necesario

Algunas parejas se encuentran en los extremos del gasto o del ahorro y no pueden hablar de dinero sin que haya conflicto. Por ejemplo, una de las personas puede tener miedo a gastar y, por ello, deja la vida en suspenso. La otra puede recurrir a los gastos impulsivos como liberación emocional, lo que puede llevar a un endeudamiento. Ambas cosas pueden perjudicar la relación. Un terapeuta financiero o de pareja puede aportar una presencia neutral que ayude a resolver sus conflictos y a profundizar en los motivos por los que el dinero sigue siendo un tema de conflicto.

 

Fuente: Northwestern Mutual

5 consejos de autocuidado que puedes utilizar para mejorar tu salud financiera

5 consejos de autocuidado que puedes utilizar para mejorar tu salud financiera

Finanzas Personales General Planificación y Presupuesto

El comienzo de un nuevo año suele inspirarnos para pensar dónde queremos estar y hacerlo mejor. Pero después del estrés de los últimos años, no es de extrañar que este año muchas personas se centren en mejorar su autocuidado.

Sin embargo, el autocuidado no consiste únicamente en tomar decisiones más saludables sobre el estilo de vida. Tu mente y tu cuerpo están conectados a tu vida financiera, y cualquier ansiedad que sientas por tus finanzas afectará a tu bienestar general. De hecho, casi un tercio de las personas dicen que la ansiedad financiera les hace sentirse deprimidos al menos una vez al mes, según una encuesta de 2020 de Northwestern Mutual Planning & Progress.

Aquí hay algunas formas prácticas de incorporar el autocuidado en tu vida financiera.

  1. Ponte en sintonía con tu presupuesto

Uno de los fundamentos del autocuidado es conocerte a ti mismo y tus emociones, en cada momento, para saber cuándo debes cuidarte mejor. Cuando se trata de tu dinero, piensa en tu presupuesto de la misma manera: Es la forma de saber en qué punto se encuentran tus finanzas y actúa como un plan para saber cómo gastar tus ingresos mensuales.

Mirar tu presupuesto a principios de año es el momento perfecto para empezar de cero. Identifica si hay algún gasto que hayas incorporado durante la pandemia, u otros gastos que puedas recortar para ver cuánto dinero extra puedes tener.

Como mínimo, un presupuesto te ayuda a asegurarte de que tus gastos mensuales no superan tu sueldo neto. Pero también te ayuda a dejar espacio para todos los objetivos que tienes para tu dinero, incluidas las cosas divertidas. Esta es una forma de desglosar tu presupuesto.

 

  1. Crea objetivos financieros relacionados con tus intenciones

Con un borrón y cuenta nueva, aprovecha el comienzo del año para revisar tus objetivos financieros. Tómate un tiempo para pensar en lo que realmente quieres de tu vida financiera en el 2022.

Suele haber mucha ansiedad en torno a la incertidumbre, especialmente en torno a tus finanzas. Tomarte ese tiempo puede traerte algo de tranquilidad sabiendo que tienes este camino y que te sientes bien sobre hacia dónde te diriges.

¿No estás seguro de por dónde empezar? Establece primero algunas intenciones. Éstas se centrarán en cómo quieres ser y no en lo que quieres hacer este año. A continuación, comprueba cómo eso se traslada a tus finanzas. Por ejemplo, si te propones cuidar mejor de tu futuro, eso podría significar cualquier cosa, desde crear un fondo de emergencia hasta ahorrar más para la jubilación o pagar las deudas, o las tres cosas.

Además, considera que la pandemia ha cambiado tus prioridades. En lugar de un viaje internacional, por ejemplo, podrías estar planeando un proyecto de mejora de tu vivienda. Sea cual sea la meta, dividir los grandes objetivos en trozos pequeños puede hacerlos más manejables. Así podrás celebrar los mini-hitos a medida que vayas avanzando.

 

  1. Pide ayuda a un experto en finanzas personales

La planificación financiera no es algo que tengas que hacer solo. Un asesor financiero puede examinar tus metas, tanto a corto como a largo plazo, y ayudarte a establecer un plan financiero que te permita alcanzarlos. Además de examinar tu presupuesto, puede ayudarte a determinar cómo invertir para tu futuro y crear un plan de jubilación personalizado. El asesor financiero adecuado te proporcionará un asesoramiento individualizado que se adapte a tu situación particular y te mostrará cómo puede cambiar tu plan en las distintas fases de su vida.

 

  1. Encuentra un compañero de responsabilidad

Un asesor puede ayudarte a orientarte para alcanzar tus metas, pero a muchas personas les motiva compartir sus metas financieras con amigos, familiares o una comunidad de personas que comparten objetivos similares.

Piensa en ello como si pidieras a un amigo que fuera tu compañero de entrenamiento. Compartan tus metas, creen puntos de referencia y de control, y comprueben regularmente cómo están progresando.

 

  1. Explora la meditación sobre el bienestar financiero

En los últimos años, los estudios han descubierto que la meditación a largo plazo puede ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad.

El mindfulness financiero amplía ese concepto animándote a visualizarte a ti mismo alcanzando tus objetivos financieros o a citar afirmaciones positivas alentadoras. Esto puede incluir afirmaciones de identidad como:

  • Me siento económicamente cómodo. El dinero me fluye con facilidad.
  • Ahorro regularmente para mi futuro.
  • Estoy libre de deudas y soy próspero.

Pon notas adhesivas por toda la casa que indiquen cuáles son tus metas y cuándo piensas alcanzarlas. Esa visualización puede ayudarte a que se conviertan en una realidad. Cuanto más creas en ello, cuanto más lo veas, más te parecerá que es alcanzable y así podrás seguir en la dirección correcta.

 

El objetivo es establecer una mentalidad positiva, que puede sentar las bases para una mayor motivación y una toma de decisiones más clara. Piensa en ello como un recurso adicional que puedes añadir a un plan financiero basado en la acción.

 

Fuente: Northwestern Mutual

Cómo alcanzar tus objetivos laborales en 2022

Cómo alcanzar tus objetivos laborales en 2022

Finanzas Personales General Planificación y Presupuesto

Además de cosas como ahorrar más dinero o comer más sano, uno de tus propósitos para 2022 puede ser avanzar en el trabajo. Esta guía mes a mes desglosa una tarea profesional importante que debes abordar cada mes para que puedas avanzar en tus objetivos profesionales este año y los siguientes.

Enero: Establecer objetivos claros

Cuando llegue enero, tu empresa habrá comunicado sus principales objetivos y prioridades para el año que comienza. Haz lo mismo para ti fijando dos o tres hitos profesionales que quieras alcanzar este año, ya sea conseguir un ascenso, volver a estudiar o cambiar de trabajo por completo. A continuación, anota todos los pasos de acción que tendrás que completar para conseguirlos. Si quieres un recordatorio visual, escribe estas aspiraciones en una nota adhesiva y cuélgala en algún lugar para tener tus objetivos presentes durante todo el año.

Febrero: Actualiza tu currículum

El primer trimestre suele ser uno de los mejores momentos del año para buscar trabajo. Aunque no estés buscando activamente, es un buen momento para actualizar tu currículum y reflejar tus logros del año pasado. De este modo, estarás preparado para aprovechar cualquier nueva oportunidad que pueda surgir.

Mantener tu currículum en un formato fácil de usar te beneficiará. Mantén un formato sencillo, utiliza un tipo de letra estándar como Arial o Times New Roman y guarda tu currículum en un documento de Word.

Una vez que estés listo para solicitar un trabajo, incorpora palabras clave y frases de la descripción del puesto en tu currículum. Por ejemplo, si estás interesado en un puesto de administrador de redes sociales, utiliza esa terminología y frases relacionadas en tu currículum para aumentar las posibilidades de que se fijen en tu solicitud.

Marzo: Refresca tu presencia digital

Una vez que hayas actualizado tu currículum, es el momento de reforzar tu perfil de LinkedIn para asegurarte de que cualquiera que se cruce con él encuentre la información más actualizada. Concéntrate en lo siguiente:

Tu encabezado: Debe describir sucintamente lo que haces (en términos sencillos) más allá de tu cargo.  Pide a un colega que comparta su perspectiva sobre tus habilidades. Por ejemplo, mientras tú te ves como “director de marketing en una pequeña empresa de productos envasados”, tu colega podría verte como “líder creativo de comunicación y marketing en el sector de la salud y el bienestar”.

Tu resumen: Debe describir tus habilidades y pasiones, en forma de párrafo.

Tus logros: Actualiza esta sección con tus más recientes premios recibidos o cursos realizados. Si conoces a algún colega que esté dispuesto a dar una recomendación, acércate y comprueba si está dispuesto a añadir una o dos frases para tu perfil.

Abril: Explora los recursos profesionales de tu empresa

Muchas empresas ofrecen a sus empleados diversas oportunidades para mejorar sus habilidades, lo que puede ser una forma conveniente de ayudar a impulsar tu carrera. Para asegurarte de que lo aprovechas al máximo, investiga lo siguiente:

¿Ofrece tu empresa ayudas para la matrícula o el reembolso de clases relacionadas con tu carrera?

¿Puede tu empresa ayudarte a conseguir certificaciones que queden bien en tu currículum?

¿Existen oportunidades de tutoría o grupos de empleados que te permitan relacionarte con los ejecutivos de la empresa?

Mayo: Recurre a tu red de contactos

Las empresas que buscan cubrir puestos de trabajo antes del periodo de vacaciones estarán buscando posibles empleados en esta temporada. Por ello, es un buen momento para volver a contactar con antiguos jefes o compañeros de trabajo con un breve pero cordial correo electrónico que sugiera ponerse al día tomando un café. Nunca se sabe quién puede estar contratando, y este pequeño gesto recuerda a aquellos que han tenido un impacto en tu carrera que los valoras y aprecias.

Junio: Replantea tu gestión del tiempo

Si tus esfuerzos por hacer varias cosas a la vez y mantener listas de tareas detalladas sólo te hacen ser menos productivo, puede que sea el momento de adoptar un nuevo enfoque. Intenta programar tus tareas diarias para adaptarlas a tus niveles naturales de energía. Por ejemplo, si te sientes con más energía y concentración por la mañana, aborda los proyectos que requieran energía cerebral a primera hora. ¿Te da un bajón a media tarde? Programa ese tiempo para ponerte al día con el correo electrónico o cualquier otra tarea sin sentido (pero necesaria). Para ayudar a resistir las distracciones, asigna una hora de inicio y de finalización con alarmas para saber cuándo es el momento de pasar a la siguiente prioridad.

Julio: Haz una revisión a mitad de año

Ahora que ya han pasado seis meses del año, es el momento de echar la vista atrás y ver cómo lo estás haciendo. ¿Qué progresos has hecho en los objetivos que te fijaste al principio? ¿Qué retos podría tener que superar que no había previsto? Ajusta tu plan de acción según sea necesario para mantener el rumbo y terminar el año con fuerza.

Agosto: De vuelta a estudiar

Los días de verano pueden significar que las cosas van más despacio en el trabajo. Así que aprovecha este tiempo extra para pensar en qué tipo de habilidades te gustaría adquirir, aunque no estén directamente relacionadas con tu trabajo. Tanto si siempre has querido tomar clases de cocina y nunca has encontrado el momento, como si sueñas con formarte como instructor de yoga, descubrir nuevas pasiones sólo puede ayudarte en tu carrera y hacerte más completo. Puede que encuentres un nuevo trabajo paralelo.

Septiembre: Conocer gente nueva

Si no eres un fanático de los contactos tradicionales, puedes encontrar formas de forjar nuevas conexiones, ya sea ofreciendo tus habilidades, tu tiempo o tus conocimientos. Considera la posibilidad de unirte a una organización profesional, servir de mentor o formar un nuevo comité en el trabajo. Independientemente de las circunstancias, participar en nuevos grupos te permitirá conocer a profesionales con ideas afines, lo que a su vez puede ayudarte a mantenerte comprometido y entusiasmado con tu carrera.

Octubre: Pide opiniones informales

Sabes que has trabajado duro todo el año, pero ¿qué piensan tus compañeros? Para averiguarlo, pide una lectura informal de tu progreso antes de que lleguen las revisiones de fin de año. Pregunta a tu jefe, a un compañero, a un proveedor o a un cliente qué creen que estás haciendo bien y qué creen que puedes hacer mejor. Debe ser una conversación informal, así que no te excedas ni pretendas robarles demasiado tiempo: sólo tratas de calibrar para ver qué más puedes hacer para terminar el año con buena nota.

Noviembre: repasa tus habilidades interpersonales

La temporada de fiestas significa mucho tiempo social. Tanto si eres una persona introvertida como si te sientes completamente a gusto en un ambiente de grupo, nunca está de más mejorar tu lenguaje corporal y tus habilidades para hablar y escuchar. Presta atención a tu contacto visual, si cruzas los brazos o si escuchas más que hablas. Aunque parezcan pequeños cambios, todos ellos pueden suponer una gran diferencia en la forma en que te perciben profesionalmente en el futuro, cuando te entrevisten para un puesto de trabajo, cuando luches por un ascenso o simplemente cuando establezcas conexiones más profundas con tus compañeros de trabajo.

Diciembre: Prepárate para la revisión de fin de año

Ha llegado el momento de presumir tu año de trabajo. Prepárate para la revisión de fin de año como lo harías para una entrevista de trabajo, y no des por sentado que tu jefe sabe todo lo que has logrado. Eso significa llegar preparado con todas las formas en que has sido un activo para la empresa, junto con:

  • Cartas de recomendación o elogios de los clientes con los que has trabajado
  • Copias de las evaluaciones anteriores de los empleados
  • Un resumen de todos los nuevos proyectos, junto con los comentarios de éxito
  • Una lista de compañeros de trabajo (tanto dentro como fuera de tu área) que puedan avalar tu trabajo duro y tus atributos profesionales positivos

Estar preparado no sólo te ayuda a defender un aumento de sueldo o un ascenso, sino que también te sirve para recordar lo que vales.

Pasos para la planificación financiera a lo largo de la vida

Pasos para la planificación financiera a lo largo de la vida

Finanzas Personales General Planificación y Presupuesto

No es raro creer que no se necesita una planificación financiera. Hay muchas razones: no tienes suficiente dinero para justificarlo, ya estás aportando para la seguridad social, o tal vez no estás seguro de por dónde empezar.

 

¿Quién necesita planificación financiera?

La realidad es que casi todo el mundo puede beneficiarse de algún nivel de planificación. Un plan financiero es, básicamente, una hoja de ruta financiera que te muestra cómo vas a alcanzar tus objetivos financieros. Cuanto antes traces el rumbo, más preparado estarás para el viaje, incluso para sortear los obstáculos o desvíos que probablemente encuentres en el camino.

 

A continuación, analizamos el valor que la planificación financiera puede ofrecerte a lo largo de tu vida.

 

Pasos para la planificación financiera a los 20 años: Sentar las bases

Para la mayoría de la gente, los 20 años son una época de muchas primicias: el primer trabajo bien pagado, estudios de posgrado, los primeros bienes. También es un momento excelente para empezar a sentar las bases de tu futuro financiero.

A los 20 años, la planificación financiera consiste en comprender tus objetivos. No pasa nada si todavía no conoces todos los detalles. Pero ahora es el momento de empezar a equilibrar algunas metas futuras con lo que es importante para ti hoy. Esto se debe a que tienes una ventaja clave cuando eres joven: el tiempo.

Hay unas cuantas prioridades de planificación clave cuando se está en esta década.

  • Haz un plan para tu deuda. No pasa nada si tienes algunas, pero es una buena idea tener un plan para gestionarlas y pagar las deudas de alto interés.
  • Empieza a crear un fondo de emergencia. Te vas a encontrar con gastos inesperados. Un fondo de emergencia permite tener dinero preparado para esas sorpresas. Es una buena idea trabajar para tener seis meses de gastos ahorrados.
  • Protege tus ingresos. Ahora te mantienes a ti mismo. Contrata un seguro para protegerte ante algún imprevisto.
  • Empieza a invertir. A los 20 años tienes el poder del tiempo. Con el poder del interés compuesto, el dinero que ahorras a los 20 años puede crecer hasta alcanzar una cantidad sustancial en el futuro.

 

Pasos para la planificación financiera a los 30 años: Un plan para los que dependen de ti

En tus treintas, es probable que tus ingresos aumenten a medida que avances en tu carrera. También es probable que tus gastos empiecen a crecer cuando empieces a planificar el matrimonio, la formación de una familia, la compra de una casa y otras decisiones financieras importantes.

Algunas de las prioridades de planificación que debes tener en cuenta a los 30 años son:

  • Proteger a tu familia. Es de esperar que a estas alturas tenga un seguro y un fondo de emergencia. Cuando tienes a otras personas que dependen de ti, el seguro de vida puede ser un complemento importante de tu plan financiero.
  • Ahorra para la universidad. Si tienes hijos (y quieres ayudarles con los gastos de la universidad), ésta podría ser una buena década para investigar las opciones de ahorro para la universidad y empezar a reservar algo de dinero.
  • Revisa tus metas. Es muy probable que la vida sea un poco diferente a cuando tenías 20 años. Puede que tengas una idea más clara de tus grandes objetivos futuros, como comprar una casa más grande o jubilarte. Revisa tus objetivos y asegúrate de que estás priorizando el dinero para las cosas que son importantes para ti (tanto ahora como en el futuro).

 

Pasos para la planificación financiera a los 40 años: Subir de nivel

A los 40 años, estás entrando en tus mejores años para ganar dinero a medida que tu carrera madura. Si tiene hijos, es el momento de enviarlos a la universidad, o al menos de prepararte para ello. También es la década en la que puedes empezar a pensar más seriamente en la jubilación.

Algunas prioridades de planificación para tener en cuenta a los 40 años:

  • Hay muchas cosas en las que gastar el dinero en esta década, pero al llegar a los años de mayores ingresos, intenta aumentar la cantidad que ahorras. Esto podría significar tomar la mitad de cualquier aumento de sueldo y destinarlo a metas futuras, mientras se utiliza la otra mitad para la vida actual.
  • Revisa tu plan. Es probable que hayas puesto en marcha algún tipo de planificación financiera entre los 20 y los 30 años. Puede que tengas todo lo que necesitas automatizado. Pero la vida pasa y la planificación que tienes establecida debe evolucionar contigo. Este es un buen momento para reunirse con su asesor y asegurarse de que estás en el camino correcto para alcanzar tus metas financieras.

 

Pasos para la planificación financiera a los 50 y 60 años: preparar la llegada

A los 50 y 60 años, lo más probable es que tus hijos hayan salido del nido y tu atención se dirija a la jubilación y a otros objetivos por los que ha estado trabajando toda tu vida. La planificación financiera está a punto de volver a ser seria, ya que amplías tus ahorros y empiezas a prepararte para el monumental cambio de ahorrar para tu futuro, a gastar tus ahorros en la jubilación.

Aquí algunas prioridades de planificación financiera que debes tener en cuenta a los 50 y 60 años.

  • Si bien es posible que hayas tenido algunas ideas sobre cómo podría ser la jubilación a los 20 años, ahora que está en los 50, empieza a ser real. Empieza a trazar un mapa de cómo quieres que sea tu jubilación. Esto te ayudará a hacerte una idea de cuánto dinero necesitarás.
  • Querrás elaborar tu plan de jubilación. Esto incluirá aspectos como la decisión de cuándo cobrar la Seguridad Social o usar tu fondo de jubilación. Un plan de jubilación sólido puede prepararte para hacer frente a los riesgos comunes de tu jubilación. Disponer de un plan para estos riesgos puede ayudarte a preocuparte menos, para poder vivir más.

 

¿En resumen? Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para empezar con la planificación financiera

Un plan financiero es una poderosa herramienta para ayudarte a alcanzar tus metas. Cuanto antes empieza a trabajar para alcanzar esas metas, antes podrás empezar a poner en práctica el poder del interés compuesto.

Y no tienes que hacerlo solo. Un asesor financiero puede ayudarte en cualquier etapa de su vida, puede ayudarte a entender cómo la planificación financiera puede ayudarte a tomar las mejores decisiones financieras que te ayuden a vivir la vida que deseas hoy y en el futuro.

 

Fuente: Northwestern Mutual